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Castillo de la Espinosa

El Castillo está a unos cinco kilómetros al Sureste de Castellar, en la Loma de Montesinos, al lado de la Ermita de la Consolación. En este paraje, también llamado Espinosa, se conservan los restos de una torre del homenaje cuadrada de 11,30 metros de lado y unos 4,9 metros de altura, actualmente muy desmochada después de haber servido de cantera de piedra para las construcciones del entorno.

Conocido como Castillo de la Espinosa, nombre de la aldea que existió previa al castillo y del propio paraje donde se encuentra, o de la Consolación por la cercanía a la Ermita de la Consolación, su estilo constructivo repite elementos vistos en otras fortificaciones de la Comarca de El Condado lo que hace suponer su origen almorávide del siglo XIII.

Servía como torre vigía del imponente Castillo de Santisteban del Puerto, que en el siglo XII contaba con el apoyo externo de unas 12 torres. A partir de la conquista de Fernando III el Santo en 1236, el castillo se utiliza como defensa de las nuevas fronteras del reino de Castilla.

A su interior se accede por una puerta de arco apuntado abierto a nivel del suelo, un poco sobrealzado, el cual da a un corto vestíbulo adintelado que desemboca en otro transversal. En este tramo se puede observar en el techo una buhedera o buhera, siendo una de las pocas visibles en castillos españoles. La entrada al recinto se resuelve con un llamativo acodo, elemento defensivo que impedía la entrada frontal de las tropas.

En el muro frontero se abre una ancha saetera que comunica con el aposento bajo de la torre, al que le daría la luz que se filtrase por la entrada, sirviendo, al mismo tiempo, para vigilarla y defenderla.

El pasillo transversal flanquea a la izquierda otra puerta de la que se conservan las quicialeras, y luego asciende una escalera de caracol al piso alto, el tramo de la derecha conduce con un giro de noventa grados al aposento de la planta baja, cuyos vestigios muestran que se cubría con bóveda de media naranja asentada sobre trompas.

Del recinto del castillo no ha quedado nada, aunque por la gran explanada donde se alza, posiblemente, pudo tener un gran patio de armas.