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Historia de Castellar | Jaén

Castellar, noble municipio de la comarca de El Condado, en la zona noreste de la provincia de Jaén. Situado en una encrucijada de caminos, ha sido fiel testigo de las diferentes culturas que a lo largo de la historia han poblado la península y han dejado su impronta en esta bella localidad, tal y como lo atestiguan sus diversos monumentos y sus más de cincuenta sitios arqueológicos diseminados a lo largo y ancho de su término municipal.

Los orígenes de la ocupación de Castellar corresponden a un momento entre el periodo de la Edad del Cobre Final y la Edad del Bronce, es decir en el paso del III al II milenio antes de Cristo, encontrándonos con uno de los sitios arqueológicos más importantes y a la vez más desconocidos de esta localidad, la cueva de la Sima, conjunto sepulcral de carácter colectivo ubicada al sur del municipio, siendo frecuentes los hallazgos de la característica cerámica de paredes oscuras.

Siguiendo con nuestro viaje en el tiempo, nos desplazaremos a mediados del siglo V a. de C. y, concretamente, al santuario ibérico de los Altos del Sotillo, uno de los asentimientos más importantes de la historia antigua de Castellar, lugar de culto de los oretanos que con el paso del tiempo perdió fuerza a favor de los romanos. Uno de los sitios donde se ha documentado este poblamiento de la Edad del Bronce dio lugar con el paso del tiempo al asentamiento más importante de la Historia Antigua de Castellar, se trata del Santuario Ibérico de la Cueva de la Lobera y de su entorno de los Altos del Sotillo, donde se han encontrado figurillas conocidas como "mingos" que son exvotos de bronces que se depositaban en esos dos santuarios, con una amplia gama de formas que van desde los oferentes masculinos y femeninas y sacerdotes, hasta abstracciones que solo marcan la cabeza con una forma estilizada.

Del período de dominación romana también encontramos multitud de vestigios y asentamientos característicos, destacando varias vías de comunicación que atraviesan la localidad, así como infinitud de materiales y pequeñas construcciones localizadas en los sitios de El Campillo y El Dorado. La presencia romana también es notable como lo demuestran las varias vías romanas que atraviesan el término y los numerosos hallazgos de esta época, como los localizados en la zona de El Campillo, posible ciudad romana donde se han descubierto varias viviendas, calles, columnas de un probable edificio público, capiteles, una necrópolis; en el río Guadalimar también hay hallazgos del Imperio romano del siglo II al IV de nuestra era como las sepulturas de los Fulvios, cerámicas y cistas de un cementerio. Hay que mencionar también las grutas de gran profundidad, siete sepulturas del período Argárico y del tipo en fosa o cista, acompañados de restos humanos, cerámica, hachas. De esta misma época romana son villas como las del Cortijo de la Parrilla y El Dorado. La Espinosa o Consolación, fue un poblado existente desde la invasión romana y que continuó hasta el siglo XVIII, el cual debió desaparecer cuando los agricultores que tenían alquiladas las tierras emigraron a Sierra Morena para acogerse a la proclama de Carlos III que ofrecía tierras en propiedad. Aún perviven restos del torreón de finales del siglo XVII, junto al cual aparecieron sepulturas y un depósito de agua subterráneo.

Durante la Edad Media y Moderna, la historia de Castellar estuvo vinculada a la casa de los Benavides, quienes desde 1371 fueron señores, condes a partir de 1493 y, posteriormente, duques de Santisteban del Puerto en 1793. Castellar fue de las primeras localidades conquistadas por Fernando III a los nazaríes en 1226, aunque sufrió frecuentes incursiones hasta el final de la reconquista castellana, lo que atestiguan restos defensivos. Durante la Edad Media y Moderna estuvo ligada a la Casa de los Benavides, quienes nos legaron un palacio señorial, la ex-colegiata de Santiago. En los tiempos de esta Casa surgieron unos conflictos entre los pueblos de Castellar, Navas y Santisteban que acabaron en 1978 con la "Escritura de Concordia".

El origen del nombre de Castellar aparece documentado por vez primera en las poesías del cronista musulmán Darray al-Qastall, a principios del siglo XIII. En la crónica de Fernando III, el nombre de un lugar conquistado a los musulmanes en 1225, que se llamaba "El Castillo", según Don Juan de Dios González, este sería el primitivo nombre de Castellar, en alusión al Castillo de Pallarés. Entre el siglo XV y comienzos del XIX el nombre fue Castellar del Condado por su pertenencia al mismo, sobre 1807 adquirió el nombre de Castellar de Santisteban hasta que fue cambiado por el actual nombre de Castellar en sesión plenaria del 6 de Octubre de 1981.

El escudo tiene sobre un campo de gules, una torre como corresponde a su nombre y dos espadas con la hoja hacia arriba, en recuerdo la primera de las escaramuzas árabes que rompiendo la tregua en 1842 fue rechazada desde el Castillo de Pallarés (Palacio de Medinaceli) y la segunda en alusión a la batalla contra el ejército de Napoleón durante la Guerra de la Independencia (1808-1812).